Andanzas por el páramo

lunes, abril 02, 2012

Por los Arribes Zamoranos..



31 de Marzo de 2012

El último sábado de Marzo amaneció ente nubes y claros, un vientecillo juguetón y una mañana fresca. Emprendimos viaje hacia los Arribes zamoranos . La aproximación desde Valladolid es fácil y cercana.
Se nota la falta de lluvias por todas partes, el verde es un bien escaso esta primavera y el agua un lujo. Pasamos por el embalse de Ricobayo , con poco nivel de agua.
Algún Ratonero común posado a lo largo de la carretera y el vuelo del Milano Negro nos acompañan en esta primera parte del viaje.
Sorprendemos a un Elanio común ( Elanus caeruleus) cerniéndose con un batir de alas prodigioso en busca de una presa.
Poco tráfico por la carretera, tomamos la desviación hacia Pino y continuamos camino hacia
Villadepera. No muchas aves, Tarabilla Común, Trigueros, Verdecillos, pero muy ruidosas.

Primera parada en el espléndido puente metálico de Puente Requejo de Pino.
Silencio y calma, el paisaje llama a la contemplación y a agudizar los sentidos. Un Buitre Leonado se deja ver cicleando muy alto, también un Milano Negro patrulla por el río, éste ya bastante más bajo. El sonido insistente y pegadizo del Cuco rompe el silencio, y llena con su potencia el pequeño vallejo que forma el Duero en este enclave.
El sol no acaba de animarse y el gris toma protagonismo; el tiempo real parece pararse y es cuando la imaginación sale de su escondite y quiere protagonizar historias en este rincón del Duero.
Un grupo de ciclistas baja para enfilar el puente y continuar carretera arriba, la realidad ha vuelto, y una pareja de Cuervos reclama en el aire.

El Escribano Montesino se deja ver y escuchar y una Golondrina Daúrica aparece fugazmente entre las aguas del río y revolotea unos instantes para desaparecer como ha venido.

Uno desea seguir allí y enterrar el reloj entre las piedras o dejar que el Duero lo arrastre a la vecina Portugal y le regale una hora de primavera.., pero hay que continuar camino entre esta zona bella y olvidada de Zamora , que te muestra sus encantos en pequeños detalles o en paisajes fuertes e increíbles que llenan todo tu horizonte, como al asomarte al arribe en el mirador de Peña Redonda en Villardiegua de la Ribera.
Por el camino seco hasta el mirador un par de Alimoches pasan volando muy bajo y se alejan. ¡Que gusto da ver cada año a estas aves !
Las Cogujadas y los Trigueros cantan sin parar y el viento aligera la sensación de calor .
No se ve a nadie por estos caminos a pesar de ser Sábado e inicio vacacional de Semana Santa.

En cualquier pueblo, camino o recodo de la carretera te asalta la sorpresa de la vida, o el recuerdo de la historia pasada.

Pero sobre todo la sensación de paz y de que el tiempo transcurre aquí más despacio que en el lugar del que vienes.

El día nos fue mostrando más momentos para ser vividos y recordados, con esta cadencia apropiada para el disfrute.
Observamos un par de Alimoches más, Abubillas, Arrendajos, Lavandera Blanca, Milano Real, Aguila Culebrera y más Buitres Leonados.

Y en un regato este Galápago asomaba la cabeza para ver como andaba el mundo por aquí fuera.

Y no quiero olvidarme de las Cigüeñas que ya andan echadas en sus nidos y que provocan siempre una mirada del viajero.
Nos vemos..

2 Comments:

Blogger Ars Natura said...

Me ha gustado mucho tu manera de regalar una hora a los portugueses... ;-)

11:59 a. m.  
Blogger Ojolince y Sra. said...

Pero ¡Que agradable resulta siempre un paseo por las arribes, bien Zamoranos, bien Salmantinos!
También resulta agradable la lectura de tu crónica que nos les refresca en nuestra memoria.
Un saludo desde Pucela.

11:14 p. m.  

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