Andanzas por el páramo

lunes, diciembre 02, 2013

Picos de Europa..

29 de Noviembre de 2013


Este pasado Viernes me he acercado a los Picos de Europa, por la zona cántabra del Parque. Un viaje que llevaba aplazando bastante tiempo y que por fin he podido realizar.
Además en una época del año para disfrutar de Picos de una manera diferente.
No voy a hablar de aves, si no de paisajes y sentimientos asociados a la contemplación de un medio totalmente diferente al que suelo moverme y habitar.
Las predicciones meteorológicas no eran muy buenas, excepto el viernes que daban tiempo soleado por la mañana, el sábado prometía lluvia y nieve a partir de 600 m.
Al final ,la predicción se cumplió a medias.
Salimos de Valladolid con unos -4ºC y viento, con lo cual la sensación de frío era mayor. Por el camino a Cantabría el día era oscuro, sin atisbo de sol, y con la nieve que ya se veía en la Montaña Palentina y por la zona de Reinosa.
El desfiladero de la Hermida parecía sumido en un silencio espectral entre la niebla, la humedad y la ausencia de coches, interrumpido por el rumor de la corriente de las aguas transparentes del río Deva, las pequeñas torrenteras que  caían sobre la estrecha carretera, y el canto de los Petirrojos y el sonido de algún Arrendajo que cruzaba fugazmente.
Al final del desfiladero, se hizo la luz parcialmente, arriba en las montañas.


Mientras Arancha y yo estábamos en las sombras, la luz en las cumbres era espectacular con el reflejo de la nieve. Casi sin viento, pequeños jirones de niebla se deslizaban suavemente, como si fuesen una bayeta que puliese a la montaña para hacerla más brillante.


Era como si otro mundo paralelo al nuestro nos contemplase desde allá arriba, con sus cielos azules, su blanco inmaculado, y el vuelo lejano del Aguila Real, invitándonos a acercarnos y salir de los grises.

La mañana se fue despejando y nos dejó disfrutar del medio en el que nos encontrábamos.

En Fuente Dé , la nieve era la protagonista y fuera de la carretera de acceso, te hundías hasta la rodilla, el sol seguía instalado en la cumbre, pero había que buscarlo con tenacidad entre nube y nube.


Y abajo casi la oscuridad, y el silencio solo roto por el ruido del teleférico, o el ladrido de un perro.
Un grupo de Chovas cruzaban y pasaban de la luz a las sombras, ( como se ve en la primera foto), y un Buitre Leonado volando bajo en una ladera andaba como despistado.


Sobre las cinco y media de la tarde, la noche estaba llegando al valle, y aunque el cuerpo te pedía perderte por algún camino buscando encontrar alguna sorpresa, el día no daba para más.


Las pocas personas que te encontrabas por los pueblos volvían a sus casas y entraban en sus establos a seguir sus quehaceres, los perros te ladraban curiosos, al igual que te observaban los caballos que pastaban en los prados cercanos.
El camino te invitaba a disfrutar de la noche en la montaña...
El sábado amaneció más oscuro y con una ligera lluvia fina a primera hora de la mañana, ya no veríamos el sol en toda la jornada.


Las nubes eran las protagonistas. Desde lo alto contemplábamos el respirar el valle, presidido por las cumbres que a penas se dejaban ver por las nubes.
Un par de cuervos daban la nota de sonido cercanos a nosotros , a lo lejos los cencerros del ganado, el humo salía de las chimeneas, y las hojas caían a un ritmo pausado, excepto cuando una ráfaga de viento esparcía un montón de ellas en el camino.
Escuchamos unos ladridos insistentes de unos perros y al llegar a su altura les vimos.


Eran parte de una rehala, que aún no habían entrado en acción o que ese día les tocaba descansar. Estaban inquietos dentro del remolque...
Parece ser que había una montería de Rebeco por la zona, ya que el dueño de los perros a través de un walkie talkie seguía las andanzas de la montería en la lejanía.
Volvemos sobre nuestros pasos.
La lluvia empieza a arreciar y es necesario cobijarse.

El Otoño se resiste aún a despedirse, y el resto del día transcurrirá entre ráfagas fuertes de lluvia y viento.
Vuelvo a casa cargado de sensaciones.
Nos vemos..


2 Comments:

Blogger Miazuldemar said...

Preciosas imágenes! Picos nunca defrauda. Un saludo!

1:56 p. m.  
Blogger Jesús del Valle said...

¿Sabes lo que más me gusta? El muro de piedras junto al camino de la sexta foto, vaya virguería, quiero uno así.
Ahora está esa zona de Castilla impresionante, casi salvaje con esos fríos que te recuerdan a los lobos solitarios encamados en los ribazos, una maravilla.

12:05 a. m.  

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